Buen día hermanos, esta vez les traigo un mensaje del Papa Benedicto XVI, que si bien es incómodo para muchos, es gratificante para otros el que el Papa hable de forma tan lúcida y clara a la Iglesia (debemos incluirnos, recuerden que somos Iglesia). Les escribo partes del mensaje para que se den una idea del contexto, y al final de la entrada les dejo el enlace (link) para que entren a ver la nota completa.
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En una Iglesia donde siguen resonando diariamente
tanto referencias éticas como insistentes llamamientos a descubrir de
nuevo los valores cristianos, en una Iglesia atravesada por una profunda
crisis [...], flagelada por el escándalo de la pederastia, por el cisma silencioso de los llamamientos a la desobediencia firmados por sacerdotes en varios países europeos, por el afán de carrera desgraciadamente difundido entre los eclesiásticos, por las fugas de documentos y por las grietas en la organización del aparato de la curia, el anciano Papa alemán sigue llamando a la conversión, a la penitencia y a la humildad.
Desde Alemania el pasado septiembre invitó a la Iglesia a ser menos mundana: «Los ejemplos históricos muestran que el testimonio misionero de una Iglesia “desmundanizada” emerge de manera más clara. Liberada de los fardeles y de los privilegios materiales y políticos, la Iglesia puede dedicarse mejor y de manera verdaderamente cristiana al mundo entero, puede abrirse verdaderamente al mundo...». Dos meses más tarde, en vuelo hacia Benín, dijo: «Es importante que el cristianismo no se muestre como un sistema difícil, europeo, que otro no pueda entender ni poner en práctica, sino como un mensaje universal de que Dios existe, de que Dios tiene que ver con nosotros, de que Dios nos conoce y nos ama y de que la religión concreta conlleva colaboración y fraternidad. Por lo tanto, un mensaje simple y concreto».
Muy lejano de triunfalismos, Benedicto XVI a los nuevos cardenales el pasado 19 de febrero les recordó: «El servicio a Dios y a los hermanos, el don de sí: esta es la lógica que la fe auténtica imprime y desarrolla en nuestra vivencia cotidiana y que en cambio no lo es el estilo mundano del poder y de la gloria».
[..]
Ante los ataques y las «cruces» del pontificado, ante los escándalos y el mal funcionamiento del aparato de la curia, ante el afán de carrera de los eclesiásticos, Benedicto XVI renueva -como hizo también con los nuevos purpurados en el último consistorio- la necesidad de un baño de humildad en la Iglesia. Para todos, sin excluir a nadie. Solo quien es humilde, efectivamente, sabe que necesita ayuda, apoyo, que Otro le ilumine. Solo el humilde puede hacer resplandecer la luz de Cristo, aquella de la cual los hombres y las mujeres de hoy tienen una profunda necesidad.
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http://vaticaninsider.lastampa.it/es/homepage/noticias/dettagliospain/articolo/benedetto-xvi-benedict-xvi-benedicto-xvi-14293/
Como pueden notar, el Papa habla claro, respondámosle siendo humildes, reconozcamos que en ciertos puntos nos hemos mundanizado y miremos de nuevo a ese Cristo con el amor del principio. Que nuestro fuego, que es ese amor que nos hizo alguna vez querer ser Santos, no se extinga, por el contrario, que se inflame cada vez más para poder encender, con ese mismo amor, profundo y sincero, a los que están a nuestro alrededor.
"Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño. Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer. Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes. Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes."
Un abrazo en Cristo
Javier.
Desde Alemania el pasado septiembre invitó a la Iglesia a ser menos mundana: «Los ejemplos históricos muestran que el testimonio misionero de una Iglesia “desmundanizada” emerge de manera más clara. Liberada de los fardeles y de los privilegios materiales y políticos, la Iglesia puede dedicarse mejor y de manera verdaderamente cristiana al mundo entero, puede abrirse verdaderamente al mundo...». Dos meses más tarde, en vuelo hacia Benín, dijo: «Es importante que el cristianismo no se muestre como un sistema difícil, europeo, que otro no pueda entender ni poner en práctica, sino como un mensaje universal de que Dios existe, de que Dios tiene que ver con nosotros, de que Dios nos conoce y nos ama y de que la religión concreta conlleva colaboración y fraternidad. Por lo tanto, un mensaje simple y concreto».
Muy lejano de triunfalismos, Benedicto XVI a los nuevos cardenales el pasado 19 de febrero les recordó: «El servicio a Dios y a los hermanos, el don de sí: esta es la lógica que la fe auténtica imprime y desarrolla en nuestra vivencia cotidiana y que en cambio no lo es el estilo mundano del poder y de la gloria».
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Ante los ataques y las «cruces» del pontificado, ante los escándalos y el mal funcionamiento del aparato de la curia, ante el afán de carrera de los eclesiásticos, Benedicto XVI renueva -como hizo también con los nuevos purpurados en el último consistorio- la necesidad de un baño de humildad en la Iglesia. Para todos, sin excluir a nadie. Solo quien es humilde, efectivamente, sabe que necesita ayuda, apoyo, que Otro le ilumine. Solo el humilde puede hacer resplandecer la luz de Cristo, aquella de la cual los hombres y las mujeres de hoy tienen una profunda necesidad.
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http://vaticaninsider.lastampa.it/es/homepage/noticias/dettagliospain/articolo/benedetto-xvi-benedict-xvi-benedicto-xvi-14293/
Como pueden notar, el Papa habla claro, respondámosle siendo humildes, reconozcamos que en ciertos puntos nos hemos mundanizado y miremos de nuevo a ese Cristo con el amor del principio. Que nuestro fuego, que es ese amor que nos hizo alguna vez querer ser Santos, no se extinga, por el contrario, que se inflame cada vez más para poder encender, con ese mismo amor, profundo y sincero, a los que están a nuestro alrededor.
"Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño. Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer. Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes. Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes."
Apo 2: 2-5
Un abrazo en Cristo
Javier.

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