Hoy toca venta en Santa Inés.... les cuento cuando lleguemos.
Un abrazo en Cristo
Javier.
domingo, 8 de julio de 2012
miércoles, 4 de julio de 2012
Lectio Divina 04-Jul-2012
Primera Lectura
Amos 5, 14-15. 21-24
Lectio
Esto dice el Señor:
"Busquen el bien, no el mal, y vivirán,
y así estará con ustedes, como ustedes mismos dicen,
el Señor, Dios de los ejércitos.
Aborrezcan el mal y amen el bien,
implanten la justicia en los tribunales;
quizá entonces el Señor, Dios de los ejércitos,
tenga piedad de los sobrevivientes de José.
Yo desprecio y detesto las fiestas de ustedes,
no me agradan sus solemnidades.
Aunque me ofrezcan holocaustos,
no aceptaré sus ofrendas
ni miraré con agrado sus sacrificios de novillos gordos.
Alejen de mí el ruido de sus canciones;
no quiero escuchar la música de sus arpas.
Que fluya la justicia como el agua
y la bondad como un torrente inagotable".
Meditatio
Como podemos ver en este pasaje, la brecha entre la fe y las obras ha sido siempre un grave problema en el Pueblo de Dios. Es triste que todavía haya hermanos, que a pesar de estar habitados por el Espíritu Santo, piensen que basta con ir a misa el domingo, con darle culto a Dios para estar en comunión con él. El profeta Amós nos recuerda que, si bien es cierto que el culto a Dios es bueno, éste pierde su sentido cuando se vive al margen de la justicia y del amor. Es necesario que nuestra vida sea conforme al Evangelio y con ello se haga una opción definitiva de renunciar al pecado y a lo que nos aparta de Dios. Es necesario que nuestra vida diaria, en la casa, en nuestras oficinas y escuelas, sea congruente con la fe que decimos tener en Jesús que, como dice el apóstol: "quien se dice seguidor de Jesús, debe vivir como él vivió".
Oratio
Te bendigo y te alabo, Señor, por poner en mi corazón el deseo de hacer el bien, gracias porque en verdad me complazco en escuchar tus planes para mí, pues sé que son justos y que están pensados para darme vida. Me comprometo a poner todo de mi parte para vivir según tus designios.
Operatio
Durante el día de hoy escucharé cantos y alabanzas a Dios y cantaré constantemente acompañando esos cantos con mis buenas acciones.
Amos 5, 14-15. 21-24
Lectio
Esto dice el Señor:
"Busquen el bien, no el mal, y vivirán,
y así estará con ustedes, como ustedes mismos dicen,
el Señor, Dios de los ejércitos.
Aborrezcan el mal y amen el bien,
implanten la justicia en los tribunales;
quizá entonces el Señor, Dios de los ejércitos,
tenga piedad de los sobrevivientes de José.
Yo desprecio y detesto las fiestas de ustedes,
no me agradan sus solemnidades.
Aunque me ofrezcan holocaustos,
no aceptaré sus ofrendas
ni miraré con agrado sus sacrificios de novillos gordos.
Alejen de mí el ruido de sus canciones;
no quiero escuchar la música de sus arpas.
Que fluya la justicia como el agua
y la bondad como un torrente inagotable".
Meditatio
Como podemos ver en este pasaje, la brecha entre la fe y las obras ha sido siempre un grave problema en el Pueblo de Dios. Es triste que todavía haya hermanos, que a pesar de estar habitados por el Espíritu Santo, piensen que basta con ir a misa el domingo, con darle culto a Dios para estar en comunión con él. El profeta Amós nos recuerda que, si bien es cierto que el culto a Dios es bueno, éste pierde su sentido cuando se vive al margen de la justicia y del amor. Es necesario que nuestra vida sea conforme al Evangelio y con ello se haga una opción definitiva de renunciar al pecado y a lo que nos aparta de Dios. Es necesario que nuestra vida diaria, en la casa, en nuestras oficinas y escuelas, sea congruente con la fe que decimos tener en Jesús que, como dice el apóstol: "quien se dice seguidor de Jesús, debe vivir como él vivió".
Oratio
Te bendigo y te alabo, Señor, por poner en mi corazón el deseo de hacer el bien, gracias porque en verdad me complazco en escuchar tus planes para mí, pues sé que son justos y que están pensados para darme vida. Me comprometo a poner todo de mi parte para vivir según tus designios.
Operatio
Durante el día de hoy escucharé cantos y alabanzas a Dios y cantaré constantemente acompañando esos cantos con mis buenas acciones.
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Un abrazo en Cristo
Javier.
viernes, 29 de junio de 2012
Invitación a Graduación 3er Nivel
Buen día hermanos, esta es una atenta invitación a toda la membrecía para que nos acompañe en la Parroquia Santa Inés este Sábado 30 de Junio a la misa de graduación del 3er Nivel generación 2009-2012.
Ellos perseveraron por 3 años y ahora ven los frutos del Espíritu Santo en su matrimonio y familia.
"Y lo que cae en tierra buena son los que reciben la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y, perseverando, dan fruto."
(Lucas 8:15)
No falten...
Un abrazo en Cristo
Javier.
jueves, 28 de junio de 2012
Oración para pedir por un buen Gobernante
Señor, tú conoces bien
nuestras necesidades y todas las aflicciones de nuestra vida moderna. Tú
conoces el corazón de quienes nos han de gobernar. Por ello, te pedimos, con
gran humildad y con todo nuestro corazón, que nos des un Gobernante según tu
corazón.
Señor, danos un Gobernante que te obedezca y que te sea fiel en todo momento, como Moisés. Que genere leyes que permitan que se establezca tu Reino, un Reino de justicia y de paz. Que tenga una fe tan grande como para hacer que se abran no sólo los mares, sino los corazones; que pueda hacer brotar de la roca de la injusticia el agua viva de la caridad, de manera que no falte nada a nadie, así los que poco tienen no les faltará y los que mucho tienen no les sobrará.
Señor, danos un Gobernante que nos gobierne como Samuel. Un Gobernante que tenga intimidad contigo, que te conozca y respete. Que pueda conducir al pueblo en esta etapa tan importante por la que pasa la humanidad, una etapa de transición hacia un mundo cibernético y tecnologizado, que corre el peligro del individualismo y la alienación. De un mundo que se encierra en sí mismo y no ve más allá de lo material. Danos un Gobernante que nos ayude a volver a centrar nuestros ojos en lo espiritual, en lo trascendente, en lo eterno.
Danos, Señor, un Gobernante que te ame por sobre todas las cosas y que sea valiente para pelear tus batallas como lo hizo David. Que tenga tu fuerza y tu Espíritu para guiar al pueblo y establecer la paz. Que tenga un corazón humilde para que confíe sólo en ti. Un Gobernante como David, que ame profundamente a tu pueblo y que, aun en situaciones difíciles, sepa conservar la fe.
Danos, Señor, un Gobernante como Salomón, que tenga sabiduría y juicio para conducir a tu pueblo. Que con su sabiduría lleve a nuestro pueblo a gozar, como en tiempos de Salomón, de bienestar económico y de progreso, de tal suerte que hasta las naciones lejanas se admiren de lo que tú has hecho a través de un Gobernante tan sabio.
Danos, Señor, un Gobernante como Nehemías, que nos ayude a reconstruir nuestro país, hoy devastado por la inseguridad y el egoísmo de muchos de nosotros.
Finalmente, danos un Gobernante como Judas Macabeo, que nos impulse a combatir a los enemigos del pueblo: La injusticia, la pasividad, la corrupción, el abuso. Que nos conduzca en esta guerra contra nuestras pasiones y restablezca la soberanía de tu amor entre nosotros. Que podamos desterrar de nosotros el materialismo que nos destruye para poder volver a ponerte al centro de nuestras vidas.
Señor, hoy más que nunca necesitamos de tu ayuda. Guía por medio de tu Espíritu Santo nuestro corazón y ayúdanos a elegir conforme a tu voluntad. Nos abrimos a tu amor para que seas tú quien elija, a través de nosotros, a la persona que nos guiará y nos ayudará a construir tu Reino aquí en nuestro amado país.
Escucha a tu pueblo, Señor, te lo pedimos, por la intercesión de nuestra Madre Santísima, la Virgen de Guadalupe, quien nos prometió tu asistencia en nuestros momentos más importantes.
Amén.
Señor, danos un Gobernante que te obedezca y que te sea fiel en todo momento, como Moisés. Que genere leyes que permitan que se establezca tu Reino, un Reino de justicia y de paz. Que tenga una fe tan grande como para hacer que se abran no sólo los mares, sino los corazones; que pueda hacer brotar de la roca de la injusticia el agua viva de la caridad, de manera que no falte nada a nadie, así los que poco tienen no les faltará y los que mucho tienen no les sobrará.
Señor, danos un Gobernante que nos gobierne como Samuel. Un Gobernante que tenga intimidad contigo, que te conozca y respete. Que pueda conducir al pueblo en esta etapa tan importante por la que pasa la humanidad, una etapa de transición hacia un mundo cibernético y tecnologizado, que corre el peligro del individualismo y la alienación. De un mundo que se encierra en sí mismo y no ve más allá de lo material. Danos un Gobernante que nos ayude a volver a centrar nuestros ojos en lo espiritual, en lo trascendente, en lo eterno.
Danos, Señor, un Gobernante que te ame por sobre todas las cosas y que sea valiente para pelear tus batallas como lo hizo David. Que tenga tu fuerza y tu Espíritu para guiar al pueblo y establecer la paz. Que tenga un corazón humilde para que confíe sólo en ti. Un Gobernante como David, que ame profundamente a tu pueblo y que, aun en situaciones difíciles, sepa conservar la fe.
Danos, Señor, un Gobernante como Salomón, que tenga sabiduría y juicio para conducir a tu pueblo. Que con su sabiduría lleve a nuestro pueblo a gozar, como en tiempos de Salomón, de bienestar económico y de progreso, de tal suerte que hasta las naciones lejanas se admiren de lo que tú has hecho a través de un Gobernante tan sabio.
Danos, Señor, un Gobernante como Nehemías, que nos ayude a reconstruir nuestro país, hoy devastado por la inseguridad y el egoísmo de muchos de nosotros.
Finalmente, danos un Gobernante como Judas Macabeo, que nos impulse a combatir a los enemigos del pueblo: La injusticia, la pasividad, la corrupción, el abuso. Que nos conduzca en esta guerra contra nuestras pasiones y restablezca la soberanía de tu amor entre nosotros. Que podamos desterrar de nosotros el materialismo que nos destruye para poder volver a ponerte al centro de nuestras vidas.
Señor, hoy más que nunca necesitamos de tu ayuda. Guía por medio de tu Espíritu Santo nuestro corazón y ayúdanos a elegir conforme a tu voluntad. Nos abrimos a tu amor para que seas tú quien elija, a través de nosotros, a la persona que nos guiará y nos ayudará a construir tu Reino aquí en nuestro amado país.
Escucha a tu pueblo, Señor, te lo pedimos, por la intercesión de nuestra Madre Santísima, la Virgen de Guadalupe, quien nos prometió tu asistencia en nuestros momentos más importantes.
Amén.
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Un abrazo en Cristo
Javier
lunes, 25 de junio de 2012
Ante Dios, ¿excusarse o acusarse?
Autor: P. Fernando Pascual LC
Nos resulta fácil excusarnos. Casi parece un mecanismo de autodefensa que surge desde las primeras etapas de la infancia y que dura casi toda la vida.
"No me di cuenta de lo que hacía. Es que todos se comportan igual. Fue un momento de debilidad. En el fondo, no es tan malo. No hay que ser escrupulosos. Actué seguramente bajo el efecto de las estrellas..."
Las excusas fluyen, con un deseo de ocultar el mal realizado, o simplemente para explicar que no fuimos tan malos. Además, no hay que ver pecado detrás de cada esquina...
San Agustín tiene un sermón (el número 29) donde trata de este mismo tema. El santo notaba cómo algunos hombres, cuando eran acusados de sus faltas, empezaban a excusarse según las costumbres de aquel tiempo: "El diablo me obligó a hacerlo... El destino me arrastró..."
Según explicaba Agustín, este modo de comportarse implica una victoria del demonio. Porque, cuando uno se convierte en su propio abogado, entonces triunfa el acusador, es decir, el diablo.
En cambio, si uno se acusa a sí mismo, es derrotado el gran acusador: salimos de las tinieblas para entrar en la luz.
Por lo tanto, hay que superar la manía autoexculpatoria para llegar a ser honestos, para reconocer que no hicimos el mal movidos por el demonio, por el destino, por la suerte, sino por nuestra culpa.
Con palabras sencillas, como las que leemos en el salmo 51, podemos reconocer nuestro pecado: Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí; contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí (Sal 51,5-6). O, como decimos al inicio de la misa: Yo confieso... por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa....
Entonces, cuando dejamos de excusarnos, cuando reconocemos nuestra culpa, cuando nos acusamos, como enseñaba san Agustín, nos ponemos delante del Médico para pedir que nos cure, que nos levante, que nos salve.
Así resulta posible iniciar el camino de la salvación. Nos acercamos a Dios desde nuestra verdad, con lo que somos: debilidad y pecado. Entonces escuchamos que Jesús nos dice, lleno de Amor y misericordia, que no nos condena, sino que vino precisamente para salvarnos (cf. Jn 3,17).
"No me di cuenta de lo que hacía. Es que todos se comportan igual. Fue un momento de debilidad. En el fondo, no es tan malo. No hay que ser escrupulosos. Actué seguramente bajo el efecto de las estrellas..."
Las excusas fluyen, con un deseo de ocultar el mal realizado, o simplemente para explicar que no fuimos tan malos. Además, no hay que ver pecado detrás de cada esquina...
San Agustín tiene un sermón (el número 29) donde trata de este mismo tema. El santo notaba cómo algunos hombres, cuando eran acusados de sus faltas, empezaban a excusarse según las costumbres de aquel tiempo: "El diablo me obligó a hacerlo... El destino me arrastró..."
Según explicaba Agustín, este modo de comportarse implica una victoria del demonio. Porque, cuando uno se convierte en su propio abogado, entonces triunfa el acusador, es decir, el diablo.
En cambio, si uno se acusa a sí mismo, es derrotado el gran acusador: salimos de las tinieblas para entrar en la luz.
Por lo tanto, hay que superar la manía autoexculpatoria para llegar a ser honestos, para reconocer que no hicimos el mal movidos por el demonio, por el destino, por la suerte, sino por nuestra culpa.
Con palabras sencillas, como las que leemos en el salmo 51, podemos reconocer nuestro pecado: Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí; contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí (Sal 51,5-6). O, como decimos al inicio de la misa: Yo confieso... por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa....
Entonces, cuando dejamos de excusarnos, cuando reconocemos nuestra culpa, cuando nos acusamos, como enseñaba san Agustín, nos ponemos delante del Médico para pedir que nos cure, que nos levante, que nos salve.
Así resulta posible iniciar el camino de la salvación. Nos acercamos a Dios desde nuestra verdad, con lo que somos: debilidad y pecado. Entonces escuchamos que Jesús nos dice, lleno de Amor y misericordia, que no nos condena, sino que vino precisamente para salvarnos (cf. Jn 3,17).
Fuente: Catholic.net
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Un abrazo en Cristo
Javier.
Lectio Divina 25-Jun-2012
Primera Lectura
2 Reyes 17, 5-8; 13-15; 18
Lectio
En aquellos días, Salmanasar, rey de Asiria, invadió el país, llegó a Samaria y la sitió durante tres años. En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria ocupó Samaria y deportó a los israelitas a Asiria. Los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media. Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los sacó de la tierra de Egipto, y habían adorado a otros dioses, siguiendo las costumbres de las naciones que el Señor había exterminado a su llegada y que sus mismos reyes habían introducido. El Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes, diciendo: "Enderecen sus malos caminos y cumplan mis mandamientos y preceptos, conforme a la ley que impuse a sus padres y que les manifesté por medio de mis siervos, los profetas". Pero ellos no escucharon y endurecieron su corazón como lo habían hecho sus padres, que no quisieron obedecer al Señor, su Dios. Despreciaron sus decretos, la alianza que estableció con sus padres y las advertencias que les hizo. El Señor se enojó mucho contra Israel y lo arrojó de su presencia, y solamente quedó la tribu de Judá.
Meditatio
A veces podría dar la impresión de que Dios es tan, pero tan bueno, que no cumplirá cuánto nos fue advertido por el mismo Cristo, cuando refiriéndose al fin del mundo, decía: “Apártense de mi malditos y vayan al fuego eterno, pues tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, era peregrino y no me hospedaron, enfermo o encarcelado y no vinieron a visitarme". Dios, por medio de Cristo nos ha ofrecido la vida eterna, la felicidad sin limite y su amor, pidiéndonos a cambio, que lo amemos por sobre todas las cosas y que vivamos de acuerdo al Evangelio. No nos aferremos a una vida alejada de Dios, una vida vivida en el pecado, la cual ignora a los más pobres y necesitados, una vida al margen del Evangelio. Las tribus de Israel pudieron constatar que Dios, en su santidad, es justo y no acepta la mediocridad: no nos podemos decir cristianos y vivir al margen del Evangelio. Tomemos las medidas necesarias para que nuestra vida cada día sea más conforme a la palabra de Dios.
Oratio
Señor Dios nuestro, que nos llamas a una vida de perfección, enséñanos a ser dóciles a las mociones de tu Espíritu Santo, para que cumpliendo en todo tu palabra, seamos fieles imitadores de tu Hijo en el amor y respeto al prójimo y en la solidaridad con los que sufren, y alcancemos así, la vida bienaventurada que nos has prometido.
Operatio
Hoy me conduciré con respeto por los demás y haré un acto de solidaridad con alguien que lo necesite.
2 Reyes 17, 5-8; 13-15; 18
Lectio
En aquellos días, Salmanasar, rey de Asiria, invadió el país, llegó a Samaria y la sitió durante tres años. En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria ocupó Samaria y deportó a los israelitas a Asiria. Los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media. Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los sacó de la tierra de Egipto, y habían adorado a otros dioses, siguiendo las costumbres de las naciones que el Señor había exterminado a su llegada y que sus mismos reyes habían introducido. El Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes, diciendo: "Enderecen sus malos caminos y cumplan mis mandamientos y preceptos, conforme a la ley que impuse a sus padres y que les manifesté por medio de mis siervos, los profetas". Pero ellos no escucharon y endurecieron su corazón como lo habían hecho sus padres, que no quisieron obedecer al Señor, su Dios. Despreciaron sus decretos, la alianza que estableció con sus padres y las advertencias que les hizo. El Señor se enojó mucho contra Israel y lo arrojó de su presencia, y solamente quedó la tribu de Judá.
Meditatio
A veces podría dar la impresión de que Dios es tan, pero tan bueno, que no cumplirá cuánto nos fue advertido por el mismo Cristo, cuando refiriéndose al fin del mundo, decía: “Apártense de mi malditos y vayan al fuego eterno, pues tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, era peregrino y no me hospedaron, enfermo o encarcelado y no vinieron a visitarme". Dios, por medio de Cristo nos ha ofrecido la vida eterna, la felicidad sin limite y su amor, pidiéndonos a cambio, que lo amemos por sobre todas las cosas y que vivamos de acuerdo al Evangelio. No nos aferremos a una vida alejada de Dios, una vida vivida en el pecado, la cual ignora a los más pobres y necesitados, una vida al margen del Evangelio. Las tribus de Israel pudieron constatar que Dios, en su santidad, es justo y no acepta la mediocridad: no nos podemos decir cristianos y vivir al margen del Evangelio. Tomemos las medidas necesarias para que nuestra vida cada día sea más conforme a la palabra de Dios.
Oratio
Señor Dios nuestro, que nos llamas a una vida de perfección, enséñanos a ser dóciles a las mociones de tu Espíritu Santo, para que cumpliendo en todo tu palabra, seamos fieles imitadores de tu Hijo en el amor y respeto al prójimo y en la solidaridad con los que sufren, y alcancemos así, la vida bienaventurada que nos has prometido.
Operatio
Hoy me conduciré con respeto por los demás y haré un acto de solidaridad con alguien que lo necesite.
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Un abrazo en Cristo
Javier.
jueves, 21 de junio de 2012
Lectio Divina 21-Jun-2012
Primera Lectura
Eclesiástico 48, 1-15
Lectio
En aquel tiempo, surgió Elías, un profeta de fuego; su palabra quemaba como una llama. El hizo caer sobre los israelitas el hambre y con celo los diezmó. En el nombre del Señor cerró las compuertas del cielo e hizo que descendiera tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso eres, Elías, por tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? Tú resucitaste del sepulcro a un muerto, lo arrancaste de la muerte por la palabra del Altísimo. Tú llevaste la ruina a los reyes y la muerte a los príncipes en su lecho. Tú escuchaste las amenazas de Dios en el Sinaí y sus palabras de castigo en el Horeb. Tú ungiste a reyes vengadores y nombraste como sucesor tuyo a un profeta. En un torbellino de llamas fuiste arrebatado al cielo, sobre un carro tirado por caballos de fuego. Escrito está de ti que volverás, cargado de amenazas, en el tiempo señalado, para aplacar la cólera antes de que estalle, para hacer que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos y congregar a las tribus de Israel. Dichosos los que te vieron y murieron gozando de tu amistad; pero más dichosos los que estén vivos, cuando vuelvas. Cuando Elías fue arrebatado por el torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Ningún príncipe lo intimidó, nadie lo pudo dominar. Ninguna cosa le era imposible y aun estando en el sepulcro, resucitó a un muerto. En vida hizo prodigios y después de muerto, obras admirables.
Meditatio
El libro del Eclesiástico nos presenta una estupenda elegía para el gran profeta Elías y nos narra la fuerza con que Dios actuó tanto en él como en su sucesor Eliseo. Sin embargo, lo que se dice de Elías y Eliseo lo podemos aplicar a cada uno de nosotros pues, por la fuerza de nuestro bautismo somos los profetas de Jesús. En la elegía, se elogia a aquellos que tendrían el privilegio de ver su regreso, cosa que como sabemos ocurrió con san Juan el Bautista. Esto nos habla de que lo que se recibe es una fuerza y una sabiduría que, como en el Bautista, lo hace hablar y actuar como lo hicieron Elías y Eliseo; como un verdadero profeta que no tiene miedo a nada ni a nadie en su misión. Es necesario que el pueblo de Dios ejerza con más poder este don que hemos recibido y no tengamos miedo a hablar de Cristo sino a ser como estos hombres de Dios.
Oratio
Señor y Dios nuestro, tú que suscitas profetas para que nos anuncien tu palabra y nos guien hacia ti, enséñanos a ser dóciles a sus enseñanzas y obedecer tu palabra, para que podamos gozar un día de la dicha eterna del cielo que prometes a quienes escuchan la palabra de tu Hijo y la cumplen.
Operatio
Hoy estaré atento a Dios que me habla por medio de quienes me rodean y poder así cumplir su voluntad.
Eclesiástico 48, 1-15
Lectio
En aquel tiempo, surgió Elías, un profeta de fuego; su palabra quemaba como una llama. El hizo caer sobre los israelitas el hambre y con celo los diezmó. En el nombre del Señor cerró las compuertas del cielo e hizo que descendiera tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso eres, Elías, por tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? Tú resucitaste del sepulcro a un muerto, lo arrancaste de la muerte por la palabra del Altísimo. Tú llevaste la ruina a los reyes y la muerte a los príncipes en su lecho. Tú escuchaste las amenazas de Dios en el Sinaí y sus palabras de castigo en el Horeb. Tú ungiste a reyes vengadores y nombraste como sucesor tuyo a un profeta. En un torbellino de llamas fuiste arrebatado al cielo, sobre un carro tirado por caballos de fuego. Escrito está de ti que volverás, cargado de amenazas, en el tiempo señalado, para aplacar la cólera antes de que estalle, para hacer que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos y congregar a las tribus de Israel. Dichosos los que te vieron y murieron gozando de tu amistad; pero más dichosos los que estén vivos, cuando vuelvas. Cuando Elías fue arrebatado por el torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Ningún príncipe lo intimidó, nadie lo pudo dominar. Ninguna cosa le era imposible y aun estando en el sepulcro, resucitó a un muerto. En vida hizo prodigios y después de muerto, obras admirables.
Meditatio
El libro del Eclesiástico nos presenta una estupenda elegía para el gran profeta Elías y nos narra la fuerza con que Dios actuó tanto en él como en su sucesor Eliseo. Sin embargo, lo que se dice de Elías y Eliseo lo podemos aplicar a cada uno de nosotros pues, por la fuerza de nuestro bautismo somos los profetas de Jesús. En la elegía, se elogia a aquellos que tendrían el privilegio de ver su regreso, cosa que como sabemos ocurrió con san Juan el Bautista. Esto nos habla de que lo que se recibe es una fuerza y una sabiduría que, como en el Bautista, lo hace hablar y actuar como lo hicieron Elías y Eliseo; como un verdadero profeta que no tiene miedo a nada ni a nadie en su misión. Es necesario que el pueblo de Dios ejerza con más poder este don que hemos recibido y no tengamos miedo a hablar de Cristo sino a ser como estos hombres de Dios.
Oratio
Señor y Dios nuestro, tú que suscitas profetas para que nos anuncien tu palabra y nos guien hacia ti, enséñanos a ser dóciles a sus enseñanzas y obedecer tu palabra, para que podamos gozar un día de la dicha eterna del cielo que prometes a quienes escuchan la palabra de tu Hijo y la cumplen.
Operatio
Hoy estaré atento a Dios que me habla por medio de quienes me rodean y poder así cumplir su voluntad.
Fuente: http://EvanlizacionActiva.org.mx
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Un abrazo en Cristo
Javier.
miércoles, 20 de junio de 2012
Ayudar con amor
Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos,
a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio
alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. Cuando ayudes a un
necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan
espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben.
Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Tú, cuando ayudes a un
necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: tu
limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de
pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los
vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando reces,
entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas
contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
(Mat 6:1-6)
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Cuando ayudas.... ¿lo publicas? Hoy en día pareciera que nos gusta "ayudar" para que nos alaguen, ayudamos para que vean lo "bueno" que somos.... cuidado, es el egoísmo lo que nos está moviendo y no el amor.
Cuantas veces preferimos los aplausos y halagos antes que el anonimato. Preferimos salir en eventos donde hay tantas personas alrededor y no ir, por ejemplo, a un hospital a confortar a alguien, o incluso dar un consejo a alguien que lo necesite. Seamos esos samaritanos que ayudan sin recibir nada a cambio, solo el saber que ayudamos a Cristo al ayudar a ese hermano necesitado, y tu Padre que está en lo secreto te premiará.
Respecto a la oración y buenas obras, Dios está siempre viéndonos, ten la confianza de hacer oración con la seguridad de que Él está ahí, cuando haces algo bueno, cuando ayudas, cuando oras, cuando haces penitencia, cuando tienes esa muestra de caridad hacia los demás, Dios está ahí. Confía, haz la prueba y verás que bueno es tu Señor, que te escucha, te ama y espera esa muestra de amor de ti hacia tu prójimo, con la humildad que debe caracterizar a todo hijo de Dios.
Un abrazo en Cristo
Javier.
martes, 19 de junio de 2012
Lectio Divina 19-Jun-2012
Primera Lectura
1 Reyes 21, 17-29
Lectio
Después de la muerte de Nabot, el Señor le dirigió la palabra al profeta Elías y le dijo: "Levántate y ve al encuentro de Ajab, rey de Israel, que vive en Samaria. Se encuentra en la viña de Nabot, a donde ha ido para apropiársela. Dile lo siguiente: 'Esto dice el Señor: ¿Así que, además de asesinar, estás robando?' Dile también: 'Por eso, dice el Señor, en el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu propia sangre' ".
Ajab le dijo a Elías: "¿Has vuelto a encontrarme, enemigo mío?" Le respondió Elías: "Sí, te he vuelto a encontrar. 'Porque te has prestado para hacer el mal ante mis ojos, dice el Señor, Yo mismo voy a castigarte: voy a barrer a tu posteridad y a exterminar en Israel a todo varón de tu casa, libre o esclavo. Haré con tu casa lo que hice con la de Jeroboán, hijo de Nabat, y con la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi cólera y has hecho pecar a Israel. A los hijos de Ajab que mueran en la ciudad, los devorarán los perros; y a los que mueran en el campo, se los comerán los buitres'. También contra Jezabel ha hablado el Señor y ha dicho: 'Los perros devorarán a Jezabel en el campo de Yezrael' ".
(Y es que en realidad no hubo otro que se prestara tanto como Ajab para hacer el mal ante los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel. Su proceder fue abominable, porque adoró a los ídolos que habían hecho los amorreos, a quienes el Señor expulsó del país para dárselo a los hijos de Israel).
Cuando Ajab oyó estas palabras, desgarró sus vestiduras, se puso un vestido de sayal y ayunó; se acostaba con el sayal puesto y andaba cabizbajo. Entonces el Señor le habló al profeta Elías y le dijo: "¿Has visto cómo se ha humillado Ajab en mi presencia? Por eso, no lo castigaré a él durante su vida, pero en vida de su hijo castigaré a su casa".
Meditatio
¿Cuántas veces pensamos que podemos pecar y que nuestro pecado no tendrá consecuencias? La verdad, como nos lo hace ver este pasaje de la Escritura, todo pecado tiene consecuencias en el presente y éstas pueden extenderse hasta el futuro. El pecado sigue la ley universal establecida por Dios que dice: “Lo que se siembra, eso se cosecha”. Es por ello que si uno siembra trigo será imposible que al final se levante frijol. Lo que se siembra se levanta. En este sentido san Pablo decía: "El que siembra en la carne cosecha muerte y destrucción; el que siembra en el Espíritu cosechará vida y eternidad". Es por ello que antes de pecar debemos tener presente que de Dios nadie se burla, que todos nuestros pecados están siempre ante su mirada y que estos pecados tarde o temprano terminarán destruyendo nuestra vida. Ajab siguió los malos consejos de su esposa y se dejó pervertir; dejó que sus pasiones y su egoísmo lo dominaran. Al final sólo encontró muerte y destrucción y lo peor es que las consecuencias de este pecado se extendieron hasta las generaciones futuras. Por eso, no te dejes engañar y cuando te des cuenta de que un pensamiento o acción se aparta de Dios, recházalo, como si fuera el peor de los venenos; recuerda lo que te dice Jesús: "Más te vale entrar manco en el Reino de los cielos que con tus dos manos ser arrojado al lugar del castigo".
Oratio
Señor, dame de tu Espírtu Santo para sembrar la semilla espiritual que produce la vida eterna,y asimismo que por la llenura de tu gracia, pueda ir extirpando de mi vida cualquier rastro de la semilla de la carne, que produce destrucción y muerte. Quiero vivir la vida que me preparaste desde el principio de los tiempos.
Operatio
Hoy buscaré la raíz de aquello que me está causando cosas negativas en mi vida y las intercambiaré por alguna acción espiritual que fructifique en una vida espiritual más comprometida.
1 Reyes 21, 17-29
Lectio
Después de la muerte de Nabot, el Señor le dirigió la palabra al profeta Elías y le dijo: "Levántate y ve al encuentro de Ajab, rey de Israel, que vive en Samaria. Se encuentra en la viña de Nabot, a donde ha ido para apropiársela. Dile lo siguiente: 'Esto dice el Señor: ¿Así que, además de asesinar, estás robando?' Dile también: 'Por eso, dice el Señor, en el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu propia sangre' ".
Ajab le dijo a Elías: "¿Has vuelto a encontrarme, enemigo mío?" Le respondió Elías: "Sí, te he vuelto a encontrar. 'Porque te has prestado para hacer el mal ante mis ojos, dice el Señor, Yo mismo voy a castigarte: voy a barrer a tu posteridad y a exterminar en Israel a todo varón de tu casa, libre o esclavo. Haré con tu casa lo que hice con la de Jeroboán, hijo de Nabat, y con la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi cólera y has hecho pecar a Israel. A los hijos de Ajab que mueran en la ciudad, los devorarán los perros; y a los que mueran en el campo, se los comerán los buitres'. También contra Jezabel ha hablado el Señor y ha dicho: 'Los perros devorarán a Jezabel en el campo de Yezrael' ".
(Y es que en realidad no hubo otro que se prestara tanto como Ajab para hacer el mal ante los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel. Su proceder fue abominable, porque adoró a los ídolos que habían hecho los amorreos, a quienes el Señor expulsó del país para dárselo a los hijos de Israel).
Cuando Ajab oyó estas palabras, desgarró sus vestiduras, se puso un vestido de sayal y ayunó; se acostaba con el sayal puesto y andaba cabizbajo. Entonces el Señor le habló al profeta Elías y le dijo: "¿Has visto cómo se ha humillado Ajab en mi presencia? Por eso, no lo castigaré a él durante su vida, pero en vida de su hijo castigaré a su casa".
Meditatio
¿Cuántas veces pensamos que podemos pecar y que nuestro pecado no tendrá consecuencias? La verdad, como nos lo hace ver este pasaje de la Escritura, todo pecado tiene consecuencias en el presente y éstas pueden extenderse hasta el futuro. El pecado sigue la ley universal establecida por Dios que dice: “Lo que se siembra, eso se cosecha”. Es por ello que si uno siembra trigo será imposible que al final se levante frijol. Lo que se siembra se levanta. En este sentido san Pablo decía: "El que siembra en la carne cosecha muerte y destrucción; el que siembra en el Espíritu cosechará vida y eternidad". Es por ello que antes de pecar debemos tener presente que de Dios nadie se burla, que todos nuestros pecados están siempre ante su mirada y que estos pecados tarde o temprano terminarán destruyendo nuestra vida. Ajab siguió los malos consejos de su esposa y se dejó pervertir; dejó que sus pasiones y su egoísmo lo dominaran. Al final sólo encontró muerte y destrucción y lo peor es que las consecuencias de este pecado se extendieron hasta las generaciones futuras. Por eso, no te dejes engañar y cuando te des cuenta de que un pensamiento o acción se aparta de Dios, recházalo, como si fuera el peor de los venenos; recuerda lo que te dice Jesús: "Más te vale entrar manco en el Reino de los cielos que con tus dos manos ser arrojado al lugar del castigo".
Oratio
Señor, dame de tu Espírtu Santo para sembrar la semilla espiritual que produce la vida eterna,y asimismo que por la llenura de tu gracia, pueda ir extirpando de mi vida cualquier rastro de la semilla de la carne, que produce destrucción y muerte. Quiero vivir la vida que me preparaste desde el principio de los tiempos.
Operatio
Hoy buscaré la raíz de aquello que me está causando cosas negativas en mi vida y las intercambiaré por alguna acción espiritual que fructifique en una vida espiritual más comprometida.
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Un abrazo en Cristo
Javier
lunes, 18 de junio de 2012
Lectio Divina 18-Jun-2012
Primera Lectura
1 Reyes 21, 1-16
Lectio
Nabot de Yezrael tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaria, y Ajab le dijo a Nabot: "Dame tu viña para plantar ahí una huerta, ya que está pegada a mi casa; yo te doy por ella una viña mejor o si prefieres, te pago con dinero". Nabot le respondió a Ajab: "Dios me libre de darte la herencia de mis padres".
Ajab se fue a su casa, triste y enfurecido, porque Nabot le había dicho: "No te daré la herencia de mis padres". Se acostó en su cama, se volvió de cara a la pared y no quiso comer. Entonces se le acercó su esposa Jezabel y le dijo: "¿Por qué estás de mal humor y no quieres comer?" Él respondió: "Es que hablé con Nabot de Yezrael y le dije que me vendiera su viña o que, si prefería, yo se la cambiaría por otra mejor; pero él me respondió que no me daría su viña".
Su esposa Jezabel le dijo: "¿No que tú eres el rey poderoso que manda en Israel? Levántate, come y alégrate. Yo te daré la viña de Nabot".
Entonces ella escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y hombres principales de la ciudad en que vivía Nabot. Las cartas decían: "Promulguen un ayuno, convoquen una asamblea y sienten a Nabot en primera fila. Pongan frente a él a dos malvados que lo acusen, diciendo: 'Ha maldecido a Dios y al rey'. Luego lo sacan fuera de la ciudad y lo apedrean hasta que muera".
Los habitantes de la ciudad, los ancianos y los hombres principales que vivían cerca de Nabot, hicieron lo que Jezabel les había mandado, de acuerdo con lo escrito en las cartas que les había remitido. Promulgaron un ayuno y en la asamblea sentaron a Nabot en primera fila. Llegaron los dos malvados, se sentaron frente a él y lo acusaron delante del pueblo, diciendo: "Nabot ha maldecido a Dios y al rey". Luego lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió. En seguida le mandaron avisar a Jezabel que Nabot había muerto apedreado.
Cuando Jezabel supo que Nabot había muerto apedreado, le dijo a Ajab: "Ve a tomar posesión de la viña de Nabot de Yezrael, que no quiso vendértela, pues Nabot ya no vive: ha muerto". Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, fue a tomar posesión de la viña de Nabot de Yezrael.
Meditatio
Este pasaje nos deja ver lo terrible que es el hombre cuando se deja guiar por sus pasiones. Vemos en este episodio, que realmente nos irrita, ante la prepotencia y corrupción que en ella se presentan, la maldad escondida en el hombre y que emerge con toda su fuerza cuando éste se aleja de Dios. En el relato de hoy podemos ver, con gran tristeza, reflejadas muchas de nuestras estructuras sociales, desde las familiares hasta las de los gobiernos en los cuales no está presente la gracia y el amor de Dios. Vemos cómo este tipo de incidentes se verifican diariamente en el despojo de tierras, de haciendas, de personas, etc., simplemente por ambición; despojos en los que se trama con gran cautela todo el plan, el embuste, la trampa. Y los mismos sentimientos que emergen en este relato bíblico, con frecuencia nos invaden cuando sabemos de este tipo de injusticias, de atropellos, de maldad en nuestra sociedad. Podemos, ante esto, quedarnos con este mal sentimiento y engendrar odio y rencor contra quienes han actuado tan vilmente, con lo cual demostraremos no ser mejores que ellos, o bien, podemos orar por ellos para que Dios toque su corazón, podemos ponernos a trabajar para que el Evangelio pueda penetrar todas las estructuras y todos los corazones, esto nos revelará realmente como hijos de Dios, herederos del Reino.
Oratio
Señor, quiero que tu gracia me transforme; que aparte de mí toda la maldad y dureza de corazón de los que no te conocen. Señor, dame un corazón apacible y dócil a tu voluntad, que sepa amar y que se aparte de la crueldad, el desinterés, la soberbia y el desamor. Haz mi corazón semejante al tuyo.
Operatio
Hoy pondré atención a las noticias del día y oraré específicamente por esas situaciones en las que se está sufriendo por la falta de Dios.
1 Reyes 21, 1-16
Lectio
Nabot de Yezrael tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaria, y Ajab le dijo a Nabot: "Dame tu viña para plantar ahí una huerta, ya que está pegada a mi casa; yo te doy por ella una viña mejor o si prefieres, te pago con dinero". Nabot le respondió a Ajab: "Dios me libre de darte la herencia de mis padres".
Ajab se fue a su casa, triste y enfurecido, porque Nabot le había dicho: "No te daré la herencia de mis padres". Se acostó en su cama, se volvió de cara a la pared y no quiso comer. Entonces se le acercó su esposa Jezabel y le dijo: "¿Por qué estás de mal humor y no quieres comer?" Él respondió: "Es que hablé con Nabot de Yezrael y le dije que me vendiera su viña o que, si prefería, yo se la cambiaría por otra mejor; pero él me respondió que no me daría su viña".
Su esposa Jezabel le dijo: "¿No que tú eres el rey poderoso que manda en Israel? Levántate, come y alégrate. Yo te daré la viña de Nabot".
Entonces ella escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y hombres principales de la ciudad en que vivía Nabot. Las cartas decían: "Promulguen un ayuno, convoquen una asamblea y sienten a Nabot en primera fila. Pongan frente a él a dos malvados que lo acusen, diciendo: 'Ha maldecido a Dios y al rey'. Luego lo sacan fuera de la ciudad y lo apedrean hasta que muera".
Los habitantes de la ciudad, los ancianos y los hombres principales que vivían cerca de Nabot, hicieron lo que Jezabel les había mandado, de acuerdo con lo escrito en las cartas que les había remitido. Promulgaron un ayuno y en la asamblea sentaron a Nabot en primera fila. Llegaron los dos malvados, se sentaron frente a él y lo acusaron delante del pueblo, diciendo: "Nabot ha maldecido a Dios y al rey". Luego lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió. En seguida le mandaron avisar a Jezabel que Nabot había muerto apedreado.
Cuando Jezabel supo que Nabot había muerto apedreado, le dijo a Ajab: "Ve a tomar posesión de la viña de Nabot de Yezrael, que no quiso vendértela, pues Nabot ya no vive: ha muerto". Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, fue a tomar posesión de la viña de Nabot de Yezrael.
Meditatio
Este pasaje nos deja ver lo terrible que es el hombre cuando se deja guiar por sus pasiones. Vemos en este episodio, que realmente nos irrita, ante la prepotencia y corrupción que en ella se presentan, la maldad escondida en el hombre y que emerge con toda su fuerza cuando éste se aleja de Dios. En el relato de hoy podemos ver, con gran tristeza, reflejadas muchas de nuestras estructuras sociales, desde las familiares hasta las de los gobiernos en los cuales no está presente la gracia y el amor de Dios. Vemos cómo este tipo de incidentes se verifican diariamente en el despojo de tierras, de haciendas, de personas, etc., simplemente por ambición; despojos en los que se trama con gran cautela todo el plan, el embuste, la trampa. Y los mismos sentimientos que emergen en este relato bíblico, con frecuencia nos invaden cuando sabemos de este tipo de injusticias, de atropellos, de maldad en nuestra sociedad. Podemos, ante esto, quedarnos con este mal sentimiento y engendrar odio y rencor contra quienes han actuado tan vilmente, con lo cual demostraremos no ser mejores que ellos, o bien, podemos orar por ellos para que Dios toque su corazón, podemos ponernos a trabajar para que el Evangelio pueda penetrar todas las estructuras y todos los corazones, esto nos revelará realmente como hijos de Dios, herederos del Reino.
Oratio
Señor, quiero que tu gracia me transforme; que aparte de mí toda la maldad y dureza de corazón de los que no te conocen. Señor, dame un corazón apacible y dócil a tu voluntad, que sepa amar y que se aparte de la crueldad, el desinterés, la soberbia y el desamor. Haz mi corazón semejante al tuyo.
Operatio
Hoy pondré atención a las noticias del día y oraré específicamente por esas situaciones en las que se está sufriendo por la falta de Dios.
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Un abrazo en Cristo
Javier.
martes, 12 de junio de 2012
Lectio Divina 12-Jun-2012
Primera Lectura
1 Reyes 17, 7-16
Lectio
Al cabo de algún tiempo, el torrente donde el profeta Elías estaba escondido se secó, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor le dijo a Elías: "Anda y vete a Sarepta de Sidón y quédate ahí, pues le he ordenado a una viuda de esa ciudad que te dé de comer". El profeta Elías se levantó y se puso en camino hacia Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: "Tráeme, por favor, un poco de agua para beber". Cuando ella se alejaba, el profeta le gritó: "Por favor, tráeme también un poco de pan". Ella le respondió: "Te juro por el Señor, tu Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos". Elías le dijo: "No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo. Después lo harás para ti y para tu hijo; porque así dice el Señor de Israel: La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra". Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.
Meditatio
Si podemos decir que la obediencia es difícil de vivir, pues actúa directamente sobre nuestro "yo" más profundo, al tener que renunciar a sí mismo, a sus proyectos y actividades, la obediencia a Dios por medio de sus profetas puede resultar todavía más difícil. Es común escuchar que la gente se declara como cristiana, pero es triste el ver que su vida no busca acomodarse a las exigencias del Evangelio. Y esto es por que quienes así obran, no están dispuestos a obedecerle de manera total. Creen en Jesús, pero parece, por sus actitudes, que no le creen a Jesús. En este pasaje, Dios habla por medio del profeta Elías, y le pide a la viuda que confíe y que haga EXACTAMENTE lo que el Señor le pide; si ella cree, no faltará la comida en esa casa. Aprendamos a confiar plenamente en Jesús, tengamos auténtica fe en él y creamos en su Palabra. No siempre será fácil, pero en ello veremos, como lo vio la viuda, la bendición y la provisión que Dios tiene para aquellos que confían plenamente en él.
Oratio
Señor, dame de tu Espíritu para confiar plenamente en ti, pues aunque siempre digo que confío, muchas veces mis acciones concretas dicen otra cosa. Hoy te reconozco como mi guardian que nunca duerme, y me es fácil ver en mi vida cómo siempre has estado ahí; Señor, que tu gracia me haga siempre estar ahí para ti.
Operatio
Hoy buscaré un área de mi vida en la que aún no me confío del todo a Dios y en un momento de oración le diré que quisiera que el tomara las riendas de ella y que me diga qué debo hacer y lo haré.
1 Reyes 17, 7-16
Lectio
Al cabo de algún tiempo, el torrente donde el profeta Elías estaba escondido se secó, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor le dijo a Elías: "Anda y vete a Sarepta de Sidón y quédate ahí, pues le he ordenado a una viuda de esa ciudad que te dé de comer". El profeta Elías se levantó y se puso en camino hacia Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: "Tráeme, por favor, un poco de agua para beber". Cuando ella se alejaba, el profeta le gritó: "Por favor, tráeme también un poco de pan". Ella le respondió: "Te juro por el Señor, tu Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos". Elías le dijo: "No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo. Después lo harás para ti y para tu hijo; porque así dice el Señor de Israel: La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra". Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.
Meditatio
Si podemos decir que la obediencia es difícil de vivir, pues actúa directamente sobre nuestro "yo" más profundo, al tener que renunciar a sí mismo, a sus proyectos y actividades, la obediencia a Dios por medio de sus profetas puede resultar todavía más difícil. Es común escuchar que la gente se declara como cristiana, pero es triste el ver que su vida no busca acomodarse a las exigencias del Evangelio. Y esto es por que quienes así obran, no están dispuestos a obedecerle de manera total. Creen en Jesús, pero parece, por sus actitudes, que no le creen a Jesús. En este pasaje, Dios habla por medio del profeta Elías, y le pide a la viuda que confíe y que haga EXACTAMENTE lo que el Señor le pide; si ella cree, no faltará la comida en esa casa. Aprendamos a confiar plenamente en Jesús, tengamos auténtica fe en él y creamos en su Palabra. No siempre será fácil, pero en ello veremos, como lo vio la viuda, la bendición y la provisión que Dios tiene para aquellos que confían plenamente en él.
Oratio
Señor, dame de tu Espíritu para confiar plenamente en ti, pues aunque siempre digo que confío, muchas veces mis acciones concretas dicen otra cosa. Hoy te reconozco como mi guardian que nunca duerme, y me es fácil ver en mi vida cómo siempre has estado ahí; Señor, que tu gracia me haga siempre estar ahí para ti.
Operatio
Hoy buscaré un área de mi vida en la que aún no me confío del todo a Dios y en un momento de oración le diré que quisiera que el tomara las riendas de ella y que me diga qué debo hacer y lo haré.
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Un abrazo en Cristo
Javier.
domingo, 10 de junio de 2012
Consecuencias de la guerra
Tal vez ya han visto publicada la fotografía de unos niños en Camboya durante la guerra de Vietnam donde fueron lanzadas bombas de napalm en 1972. En el centro se ve la imagen de una niña de 9 años corriendo atrás de su hermano, ambos llorando. Ella, desnuda, ya que sus ropas fueron consumidas por el intenso calor producido por las bombas. Una tercera parte de su cuerpecito se quemó, milagrosamente su rostro no sufrió quemadura. En la fotografía (a blanco y negro) se ve que hay más niños corriendo asustados, pero la niña del centro va no solo asustada, sino, por testimonio del fotógrafo, gritando de dolor: "quema!, quema!". La niña, segundos después de la fotografía se desvanece, el fotógrafo la lleva al hospital y valiéndose de su estatus de reportero hace que atiendan a la niña, la cual gracias a Dios sobrevivió, más lamentablemente su hermano no.
![]() |
| quema!, quema!, gritaba la niña |
En una guerra por lo general se disputa el poder, de esta forma muchos seres humanos son llevados al límite de sus fuerzas y fe. Recuerden nunca dejar de ser cristianos estén en la situación en la que estén. La violencia engendra violencia, el ver esta imagen no debe generar en ti un sentimiento de violencia hacia los que hacen la guerra, sino un sentimiento de compasión por aquellos que están, tanto sufriendo como víctimas directas de la guerra, como por aquellos que están sufriendo enfermos de poder.
Oremos por todos ellos, para que este tipo de situaciones algún día desaparezcan. Ante esta imagen desgarradora me despido apesadumbrado pidiendo a Dios que las guerras terminen. Llenémonos del amor de Dios,. inundemos nuestros corazones con la sabiduría divina (leamos la Biblia y documentos de la Iglesia, vayamos a misa, comulgemos frecuentemente), para que de esta forma el amor de Dios a través de nosotros se desborde a los demás, y tanto los afectados de la guerra, como los provocadores de la misma, puedan sentir ese amor y ver a Cristo en cada hermano, ayudar en lugar de hacer daño, construir y no destruir, amar y no odiar.
Un abrazo en Cristo
Javier.
sábado, 9 de junio de 2012
Los 12 frutos del Espíritu Santo
Del sitio "Quiero ser santo" les dejo este video donde se habla de estos frutos y como se manifiestan.
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"Por sus frutos los conoceréis" dice el refrán. Hoy te invitamos a que conozcas en profundidad los frutos que produce el Espíritu Santo en las personas, siempre que nosotros le dejamos actuar. Los frutos son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. Con ellos damos testimonio de lo que será el Reino de los Cielos, de lo que significa estar de parte de Dios. La tradición de la Iglesia enumera doce: 'caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad' (Ga 5,22-23)
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Un abrazo en Cristo
Javier.
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"Por sus frutos los conoceréis" dice el refrán. Hoy te invitamos a que conozcas en profundidad los frutos que produce el Espíritu Santo en las personas, siempre que nosotros le dejamos actuar. Los frutos son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. Con ellos damos testimonio de lo que será el Reino de los Cielos, de lo que significa estar de parte de Dios. La tradición de la Iglesia enumera doce: 'caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad' (Ga 5,22-23)
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Un abrazo en Cristo
Javier.
viernes, 8 de junio de 2012
Lectio Divina 08-Jun-2012
Primera Lectura
2 Timoteo 3, 10-17
Lectio
Querido hermano: Tú has seguido de cerca mis enseñanzas y mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué duras persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor.
Todos los que quieran vivir como buenos cristianos, también serán perseguidos. Por su parte, los malos y perversos irán de mal en peor, engañando a otros y engañándose a sí mismos.
Tú, en cambio, permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación.
Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté enteramente preparado para toda obra buena.
Meditatio
El final de la Carta de Pablo nos recuerda lo importante que es la Palabra de Dios en nuestra vida, ya que es el instrumento para poder educar en la vida diaria. Sin embargo, es triste que la mayoría de los cristianos católicos tengamos poco trato con la Sagrada Escritura. La mayoría se conforma con lo que escucha en la misa, lo que lee en los misales y lo poco que pueda escuchar en algún retiro. Nos hemos acostumbrado a escuchar y no a leer. Son realmente pocos los hermanos que tienen un contacto directo con ella y mucho menos los que la estudian. Eso hace que nuestra forma de instruir o de corregir sea sin una base firme. Todo esto hace que nuestra fuente de conocimiento no sea la Escritura sino el radio, la televisión y otros medios que poco o nada tienen que ver con el proyecto de Dios para nosotros. Es pues necesario que volvamos a tener amor por la Sagrada Escritura y que ésta sea la que nos instruya para la vida. Ten siempre cerca de ti tu Biblia; no la dejes en casa; léela y medítala… esto te llevará a la perfección en la fe.
Oratio
Señor, te agradezco el don de tu palabra; es maravilloso que pueda escucharte a través de ella.Te pido que por medio de ella me enseñes, me reprendas, me corrijas y me eduques en la virtud, a fin de que me perfecciones y me prepares para hacer toda clase de obras buenas.
Operatio
Hoy confrontaré contra la palabra de Dios mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos. Y veré qué cambios tengo que hacer en cada cosa.
2 Timoteo 3, 10-17
Lectio
Querido hermano: Tú has seguido de cerca mis enseñanzas y mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué duras persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor.
Todos los que quieran vivir como buenos cristianos, también serán perseguidos. Por su parte, los malos y perversos irán de mal en peor, engañando a otros y engañándose a sí mismos.
Tú, en cambio, permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación.
Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté enteramente preparado para toda obra buena.
Meditatio
El final de la Carta de Pablo nos recuerda lo importante que es la Palabra de Dios en nuestra vida, ya que es el instrumento para poder educar en la vida diaria. Sin embargo, es triste que la mayoría de los cristianos católicos tengamos poco trato con la Sagrada Escritura. La mayoría se conforma con lo que escucha en la misa, lo que lee en los misales y lo poco que pueda escuchar en algún retiro. Nos hemos acostumbrado a escuchar y no a leer. Son realmente pocos los hermanos que tienen un contacto directo con ella y mucho menos los que la estudian. Eso hace que nuestra forma de instruir o de corregir sea sin una base firme. Todo esto hace que nuestra fuente de conocimiento no sea la Escritura sino el radio, la televisión y otros medios que poco o nada tienen que ver con el proyecto de Dios para nosotros. Es pues necesario que volvamos a tener amor por la Sagrada Escritura y que ésta sea la que nos instruya para la vida. Ten siempre cerca de ti tu Biblia; no la dejes en casa; léela y medítala… esto te llevará a la perfección en la fe.
Oratio
Señor, te agradezco el don de tu palabra; es maravilloso que pueda escucharte a través de ella.Te pido que por medio de ella me enseñes, me reprendas, me corrijas y me eduques en la virtud, a fin de que me perfecciones y me prepares para hacer toda clase de obras buenas.
Operatio
Hoy confrontaré contra la palabra de Dios mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos. Y veré qué cambios tengo que hacer en cada cosa.
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Unb abrazo en Cristo
Javier.
jueves, 7 de junio de 2012
La vid y los sarmientos
"Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Toda rama que no da fruto en mí, la corta. Y toda rama que da fruto, la limpia para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado, pero permanezcan en mí como yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada. El que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman. Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos.
(Jn 15:1-8)
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La vida de oración es parte escencial de todo discípulo y apóstol del Señor. La oración matutina (al levantárnos) y nocturna (al acostarnos) nunca debe faltar, pero tampoco la oración en momentos de incertidumbre, en esos momentos en que no sabemos si lo que estamos a punto de hacer está bien o está mal. Llega a suceder que en esos momentos hacemos mal las cosas, y después caemos en cuenta de esto. Así pasa cuando estamos alejados del Señor, cuando nos hemos apartado... y no solo pasa a los discípulos del Señor, sino también a los apóstoles (apóstol significa enviado). Esto quiere decir que no solo sucede a los que estamos aprendiendo los caminos, sino también nos sucede a los que respondimos el llamado y tenemos tiempo sirviendo, de hecho estos últimos debiéramos tener mucho cuidado en esto, ya que las distracciones del mundo nos alejan del Señor.
La vida de oración, penitencia (hacer o dejar de hacer cosas para gloria de Dios), comunión, etc. son caminos que nos permiten estar unidos a la vid (Cristo), y nos permiten dar ese fruto que permite que Dios sea glorificado. Permanezcamos pues en Cristo, de ese modo Él permanecerá en nosotros.
Un abrazo en Cristo
Javier.
La vida de oración, penitencia (hacer o dejar de hacer cosas para gloria de Dios), comunión, etc. son caminos que nos permiten estar unidos a la vid (Cristo), y nos permiten dar ese fruto que permite que Dios sea glorificado. Permanezcamos pues en Cristo, de ese modo Él permanecerá en nosotros.
Un abrazo en Cristo
Javier.
martes, 5 de junio de 2012
Lectio Divina 05-Jun-2012
Primera Lectura
2 Pedro 3, 12-15. 17-18
Lectio
Hermanos: Piensen con cuánta santidad y entrega deben vivir ustedes esperando y apresurando el advenimiento del día del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros confiamos en la promesa del Señor y esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Por lo tanto, queridos hermanos, apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los halle en paz con él, sin mancha ni reproche, y consideren que la magnanimidad de Dios es nuestra salvación.
Así pues, queridos hermanos, ya están ustedes avisados; vivan en guardia para que no los arrase el error de los malvados y pierdan su seguridad. Crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y salvador, Jesucristo. A él la gloria, ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Meditatio
Estas palabras del apóstol y Pastor de la Iglesia son una clara invitación a crecer en la gracia, en el conocimiento de Dios. Es por ello necesario que se profundice en la Sagrada Escritura, dejándonos iluminar por la luz del Espíritu de manera que podamos saber lo que es bueno, lo que es santo, lo que le agrada a Dios. Es tiempo de oración, que nos ayude a profundizar en el misterio de Dios y en el nuestro propio; tiempo, pues, para escuchar la dulce voz del Espíritu que nos atestigua que somos verdaderamente hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Dedica, pues, largos ratos para tu oración y para la lectura de las Santas Escrituras.
Oratio
Señor, espero ansiosamente tu advenimiento, te pido que con tu gracia pueda ir creciendo cada día en entrega y santidad, y apoyándome en esa esperanza, me comprometo a poner todo mi empeño en que me halles en paz contigo, sin mancha ni reproche, pues considero que tu magnanimidad es mi salvación.
Operatio
Este día repetiré constantemente: "Ven Pronto, Señor Jesús", con el fin de hacerme mucho más consciente de que mi encuentro con Jesús será tan rápido como un relámpago.
2 Pedro 3, 12-15. 17-18
Lectio
Hermanos: Piensen con cuánta santidad y entrega deben vivir ustedes esperando y apresurando el advenimiento del día del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros confiamos en la promesa del Señor y esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Por lo tanto, queridos hermanos, apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los halle en paz con él, sin mancha ni reproche, y consideren que la magnanimidad de Dios es nuestra salvación.
Así pues, queridos hermanos, ya están ustedes avisados; vivan en guardia para que no los arrase el error de los malvados y pierdan su seguridad. Crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y salvador, Jesucristo. A él la gloria, ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Meditatio
Estas palabras del apóstol y Pastor de la Iglesia son una clara invitación a crecer en la gracia, en el conocimiento de Dios. Es por ello necesario que se profundice en la Sagrada Escritura, dejándonos iluminar por la luz del Espíritu de manera que podamos saber lo que es bueno, lo que es santo, lo que le agrada a Dios. Es tiempo de oración, que nos ayude a profundizar en el misterio de Dios y en el nuestro propio; tiempo, pues, para escuchar la dulce voz del Espíritu que nos atestigua que somos verdaderamente hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Dedica, pues, largos ratos para tu oración y para la lectura de las Santas Escrituras.
Oratio
Señor, espero ansiosamente tu advenimiento, te pido que con tu gracia pueda ir creciendo cada día en entrega y santidad, y apoyándome en esa esperanza, me comprometo a poner todo mi empeño en que me halles en paz contigo, sin mancha ni reproche, pues considero que tu magnanimidad es mi salvación.
Operatio
Este día repetiré constantemente: "Ven Pronto, Señor Jesús", con el fin de hacerme mucho más consciente de que mi encuentro con Jesús será tan rápido como un relámpago.
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No olvidemos buscar la santidad todos los días para lograr ese cielo nuevo y tierra nueva.
Un abrazo en Cristo
Javier.
lunes, 4 de junio de 2012
Lectio Divina Lun 4/Jun/2012
Primera Lectura
2 Pedro 1, 1-7
Lectio
Yo, Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, les escribo a ustedes los que han obtenido una fe tan preciosa como la nuestra, gracias a la justicia de Jesucristo, nuestro Dios y salvador. Que abunden entre ustedes la gracia y la paz, por el conocimiento de Jesucristo, nuestro Señor.
Su acción divina nos ha otorgado todo lo necesario para llevar una vida de santidad, mediante el conocimiento profundo del que nos ha llamado con su propia gloria y poder. Por medio de los cuales nos han sido otorgados también los grandes y maravillosos bienes prometidos, para que por ellos puedan ustedes escapar de la corrupción que las pasiones desordenadas provocan en el mundo, y lleguen a participar de la naturaleza divina. Por eso, esfuércense en añadir a su buena fe, buena conducta; a la buena conducta, la inteligencia; a la inteligencia, el dominio propio; al dominio propio, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad; a la piedad, el amor fraterno, y al amor fraterno, la caridad.
Meditatio
Parecería extraño pero hay mucha gente que dice: Yo no puedo ser santo, o piensa que la santidad es algo que está referido sólo a un grupo de elegidos de entre los cristianos, gentes con dones sobrenaturales o incluso místicos. Sin embargo, el apóstol Pedro en el inicio de su carta nos hace ver que esto no es verdad, y que todos, absolutamente todos no únicamente estamos llamados a la santidad, sino que incluso podemos y debemos ser santos, ya que "Dios nos ha otorgado todo lo necesario para llevar una vida de santidad". De manera que Dios nos ha dado todo lo necesario para alcanzar la santidad. Es ahora importante que nos convenzamos de esto, y que nos lancemos a la gran aventura de vivir santamente, es decir, de acuerdo al Evangelio.
Haz la prueba hoy, y verás que no es difícil, pues Dios mismo trabaja con nosotros para que lo logremos.
Oratio
Señor, no sé si alguna vez te lo he dicho tan explícitamente, pero hoy lo hago: Quiero ser santo; quiero asemejarme tanto a ti que me gustaría, al mirarme al espejo, sentir tu presencia y saber que vives realmente dentro de mí y que yo no estorbo para que te muestres a los demás. Señor, dame de tu santidad, pues sé muy bien que no es algo meritorio sino por gracia, es por eso que me abro a tu fluir maravilloso para que sea desbordado de ti y que así ese fluir no acabe.
Operatio
Hoy me repetiré constantemente en el día "Quiero ser como Jesús". Lo haré tantas veces que incluso cuando me vaya a domir sueñe con esa bella intención "Quiero ser como Jesús".
2 Pedro 1, 1-7
Lectio
Yo, Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, les escribo a ustedes los que han obtenido una fe tan preciosa como la nuestra, gracias a la justicia de Jesucristo, nuestro Dios y salvador. Que abunden entre ustedes la gracia y la paz, por el conocimiento de Jesucristo, nuestro Señor.
Su acción divina nos ha otorgado todo lo necesario para llevar una vida de santidad, mediante el conocimiento profundo del que nos ha llamado con su propia gloria y poder. Por medio de los cuales nos han sido otorgados también los grandes y maravillosos bienes prometidos, para que por ellos puedan ustedes escapar de la corrupción que las pasiones desordenadas provocan en el mundo, y lleguen a participar de la naturaleza divina. Por eso, esfuércense en añadir a su buena fe, buena conducta; a la buena conducta, la inteligencia; a la inteligencia, el dominio propio; al dominio propio, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad; a la piedad, el amor fraterno, y al amor fraterno, la caridad.
Meditatio
Parecería extraño pero hay mucha gente que dice: Yo no puedo ser santo, o piensa que la santidad es algo que está referido sólo a un grupo de elegidos de entre los cristianos, gentes con dones sobrenaturales o incluso místicos. Sin embargo, el apóstol Pedro en el inicio de su carta nos hace ver que esto no es verdad, y que todos, absolutamente todos no únicamente estamos llamados a la santidad, sino que incluso podemos y debemos ser santos, ya que "Dios nos ha otorgado todo lo necesario para llevar una vida de santidad". De manera que Dios nos ha dado todo lo necesario para alcanzar la santidad. Es ahora importante que nos convenzamos de esto, y que nos lancemos a la gran aventura de vivir santamente, es decir, de acuerdo al Evangelio.
Haz la prueba hoy, y verás que no es difícil, pues Dios mismo trabaja con nosotros para que lo logremos.
Oratio
Señor, no sé si alguna vez te lo he dicho tan explícitamente, pero hoy lo hago: Quiero ser santo; quiero asemejarme tanto a ti que me gustaría, al mirarme al espejo, sentir tu presencia y saber que vives realmente dentro de mí y que yo no estorbo para que te muestres a los demás. Señor, dame de tu santidad, pues sé muy bien que no es algo meritorio sino por gracia, es por eso que me abro a tu fluir maravilloso para que sea desbordado de ti y que así ese fluir no acabe.
Operatio
Hoy me repetiré constantemente en el día "Quiero ser como Jesús". Lo haré tantas veces que incluso cuando me vaya a domir sueñe con esa bella intención "Quiero ser como Jesús".
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Un abrazo en Cristo
Javier.
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