"Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Toda rama que no da fruto en mí, la corta. Y toda rama que da fruto, la limpia para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado, pero permanezcan en mí como yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada. El que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman. Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos.
(Jn 15:1-8)
*****************
La vida de oración es parte escencial de todo discípulo y apóstol del Señor. La oración matutina (al levantárnos) y nocturna (al acostarnos) nunca debe faltar, pero tampoco la oración en momentos de incertidumbre, en esos momentos en que no sabemos si lo que estamos a punto de hacer está bien o está mal. Llega a suceder que en esos momentos hacemos mal las cosas, y después caemos en cuenta de esto. Así pasa cuando estamos alejados del Señor, cuando nos hemos apartado... y no solo pasa a los discípulos del Señor, sino también a los apóstoles (apóstol significa enviado). Esto quiere decir que no solo sucede a los que estamos aprendiendo los caminos, sino también nos sucede a los que respondimos el llamado y tenemos tiempo sirviendo, de hecho estos últimos debiéramos tener mucho cuidado en esto, ya que las distracciones del mundo nos alejan del Señor.
La vida de oración, penitencia (hacer o dejar de hacer cosas para gloria de Dios), comunión, etc. son caminos que nos permiten estar unidos a la vid (Cristo), y nos permiten dar ese fruto que permite que Dios sea glorificado. Permanezcamos pues en Cristo, de ese modo Él permanecerá en nosotros.
Un abrazo en Cristo
Javier.
La vida de oración, penitencia (hacer o dejar de hacer cosas para gloria de Dios), comunión, etc. son caminos que nos permiten estar unidos a la vid (Cristo), y nos permiten dar ese fruto que permite que Dios sea glorificado. Permanezcamos pues en Cristo, de ese modo Él permanecerá en nosotros.
Un abrazo en Cristo
Javier.

No hay comentarios:
Publicar un comentario