jueves, 7 de junio de 2012

La vid y los sarmientos

"Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Toda rama que no da fruto en mí, la corta. Y toda rama que da fruto, la limpia para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado, pero permanezcan en mí como yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada. El que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman. Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos.
(Jn 15:1-8)

*****************

La vida de oración es parte escencial de todo discípulo y apóstol del Señor. La oración matutina (al levantárnos) y nocturna (al acostarnos) nunca debe faltar, pero tampoco la oración en momentos de incertidumbre, en esos momentos en que no sabemos si lo que estamos a punto de hacer está bien o está mal. Llega a suceder que en esos momentos hacemos mal las cosas, y después caemos en cuenta de esto. Así pasa cuando estamos alejados del Señor, cuando nos hemos apartado... y no solo pasa a los discípulos del Señor, sino también a los apóstoles (apóstol significa enviado). Esto quiere decir que no solo sucede a los que estamos aprendiendo los caminos, sino también nos sucede a los que respondimos el llamado y tenemos tiempo sirviendo, de hecho estos últimos debiéramos tener mucho cuidado en esto, ya que las distracciones del mundo nos alejan del Señor.

La vida de oración, penitencia (hacer o dejar de hacer cosas para gloria de Dios), comunión, etc. son caminos que nos permiten estar unidos a la vid (Cristo), y nos permiten dar ese fruto que permite que Dios sea glorificado. Permanezcamos pues en Cristo, de ese modo Él permanecerá en nosotros.

Un abrazo en Cristo
Javier.

No hay comentarios: