Tal vez ya han visto publicada la fotografía de unos niños en Camboya durante la guerra de Vietnam donde fueron lanzadas bombas de napalm en 1972. En el centro se ve la imagen de una niña de 9 años corriendo atrás de su hermano, ambos llorando. Ella, desnuda, ya que sus ropas fueron consumidas por el intenso calor producido por las bombas. Una tercera parte de su cuerpecito se quemó, milagrosamente su rostro no sufrió quemadura. En la fotografía (a blanco y negro) se ve que hay más niños corriendo asustados, pero la niña del centro va no solo asustada, sino, por testimonio del fotógrafo, gritando de dolor: "quema!, quema!". La niña, segundos después de la fotografía se desvanece, el fotógrafo la lleva al hospital y valiéndose de su estatus de reportero hace que atiendan a la niña, la cual gracias a Dios sobrevivió, más lamentablemente su hermano no.
![]() |
| quema!, quema!, gritaba la niña |
En una guerra por lo general se disputa el poder, de esta forma muchos seres humanos son llevados al límite de sus fuerzas y fe. Recuerden nunca dejar de ser cristianos estén en la situación en la que estén. La violencia engendra violencia, el ver esta imagen no debe generar en ti un sentimiento de violencia hacia los que hacen la guerra, sino un sentimiento de compasión por aquellos que están, tanto sufriendo como víctimas directas de la guerra, como por aquellos que están sufriendo enfermos de poder.
Oremos por todos ellos, para que este tipo de situaciones algún día desaparezcan. Ante esta imagen desgarradora me despido apesadumbrado pidiendo a Dios que las guerras terminen. Llenémonos del amor de Dios,. inundemos nuestros corazones con la sabiduría divina (leamos la Biblia y documentos de la Iglesia, vayamos a misa, comulgemos frecuentemente), para que de esta forma el amor de Dios a través de nosotros se desborde a los demás, y tanto los afectados de la guerra, como los provocadores de la misma, puedan sentir ese amor y ver a Cristo en cada hermano, ayudar en lugar de hacer daño, construir y no destruir, amar y no odiar.
Un abrazo en Cristo
Javier.

No hay comentarios:
Publicar un comentario