jueves, 10 de mayo de 2012

Feliz día de Las Madres

Buenos días (o más bien dicho, buenas noches) hermanos... este día tan especial en el que supongo todos estuvimos apapachando a nuestra esposa, mamá, hermana(s), amiga(s), etc., que ya son madres, quieremos mandar un abrazo y un beso enorme a todas las mamás, que con la gracia de Dios están en esa condición (son madres). Gracias a ese sí que dieron, ahora son creadoras y son partícipes de ese amor de Dios. Muchas felicidades y gracias por dar ese sí (cuantas mujeres se niegan a ese don y ahora que está tan de moda la cultura de la muerte prefieren asesinar a esos pequeños que llevan dentro).

Hoy día les traje un cuento corto acerca del amor de madre, que viene a plasmar ese amor que ellas sienten por sus hijos.

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Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios:



- Me dices que me vas a enviar a la tierra.... ¿ pero cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
- Entre muchos ángeles, escogí uno para ti que te está esperando; El te cuidará.



- Pero dime: aquí en el Cielo no hago más que cantar y sonreír, y eso me basta para ser feliz.
- Tu ángel te cantará y te sonreirá todos los días y tu sentirás su amor y serás feliz.



- Y ¿cómo entenderé cuando la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y, con mucho cariño y paciencia, te enseñará a hablar.


- ¿Qué haré cuando quiera hablar contigo?
- Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará a rezar.



- He oído que en la tierra hay muchos hombres malos....
- Tu ángel te defenderá, aún a costa de su propia vida.



- Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor.
- Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.



En ese instante una gran paz reinaba en el Cielo y ya se oían las voces terrestres
acercándose al niño. El niño presuroso preguntó suavemente:


- Dios mío, si me voy, al menos dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?
- Su nombre no importa; tú le dirás: “MAMÁ”.

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Un abrazo en Cristo
Javier.

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