Si no lo han escuchado lo van a escuchar... al Papa le robaron una serie de cartas privadas, pero muchas páginas en Internet, Noticieros de Radio y TV, entre otros medios (periódicos, revistas, etc.) tergiversan (malinterpretan) los hechos.
La situación es esta: Robaron cartas que personas en todo el mundo le escriben a Su Santidad por el hecho de ser Vicario de Cristo. Lo que expresan dichas cartas no son complots, luchas y/o venganzas, sino esa libertad de pensamiento que la Iglesia tanto defiende y promueve: Informes, reflexiones, desahogos, en fin, cartas de personas que en diferentes situaciones y momentos determinados de sus vidas escribieron a alguien de su confianza, un amigo, un consejero, alguien que con su sabiduría podía iluminar ese momento difícil por el que estaba pasando. Esas cartas fueron robadas y publicadas, y como justificación los medios aluden a la "transparencia" en la Iglesia, pero... ¿transparencia es hacer públicas cartas privadas personales que fueron robadas? No lo creo.
El Papa está dolido (con justa razón) porque el que robó estas cartas fue su ayuda de cámara (el que le ayuda a vestirse al Papa).
En las noticias que he leído sobre esto no podemos dejar pasar el hecho de que el Papa sigue teniendo la serenidad que lo lleva a gobernar a la Iglesia con la determinación y clarividencia con que siempre lo ha hecho. Y como dice el Arzobispo Angelo Becciu recordando las palabras del mismo Papa comentadas hace unos días en referencia a una parábola evangélica: el viento se abate sobre la casa, pero esta no se derrumbará. El Señor la sostiene y no habrá tempestades que puedan abatirla.
Un abrazo en Cristo
Javier.
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